16 septiembre 2007

¡Hay que ver para creer! ...lurpias

He visto a una mujer ofertando a su marido, para dejarlo colocadito, decía ella, y a otra a modo de maipiola buscando posibles candidatas, ...porque al presentarle a gente entra, vaya si entra, añadía la alcagüeta. Que si ésta le va bien, pero claro con el carácter suyo. A mi más bien me hubiera gustado te lo quedases tú, vino en decir la principal a la cómplice en todo este entuerto. Claro, ya... pero es que yo soy tu amiga y además hay unos detalles que... bueno que no...

¡Todo esto en el tránsito del sábado al domingo!, madrugada bruja.

Son los tiempos, hace unos días, un hombre nos llamó la atención a los que transitábamos por la acera en sentido contrario al suyo, al verle venir con unas cajas en la mano quejándose en voz alta: "cotilla, es una cotilla, no hace más que hablar, yo me voy, lleva media hora cascando y no lo deja..." cabreo el que llevaba el individuo. Al seguir andando pudimos comprobar que la susodicha señora, estaba enfrascada con otra. ¡de tal manera!, que ni se acordaba de estar casada con aquel pobre memo que iba jurando en arameo acera abajo. A saber a quién le estaba tocando la trisca, pues al desafortunado o desafortunada le estaban quitando la piel a tiras, las dos joyitas.

Lo de la promoción del esposo, estaba auténtica, la expresión de la esposa era la propia de una vendedora cualificada, haciendo arrugas en la frente al menguar los ojos, realzando sus virtudes y valores. ¿Y la otra? ...No, si es muy buen chico y hay por ahí una que le va bien y que muestra cierto interés, pero él anda muy obcecado y no se fija en ninguna, todo muy bien pero... llega un momento que nada, no hay forma de entrarle. Tengo una bruja encima de un mueble con un grano en la nariz, la cual cuando tiene pilas, al menor movimiento emite una risa brujesca la mar de simpática; pero estas dos ¡líbreme Dios!. Mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, pero lo que oían mis oídos difícilmente podré olvidarlo. Así, como lo cuento, estaban colocando al incauto. No sé como llamarlas, en Galicia cabría decirles "lurpias" o "lerchas".

¡Hay que ver para creer!

Baldo
35. RGPI 03/2010/530

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