17 septiembre 2007

¡Aquella niña -nuestra Princesa- fue feliz!

La niña que fue y tiene que seguir siendo feliz. Sí, aquella niña, recorrió aquellos campos, vivió entre la paz y el olor a vida que Dios puso a su alcance, ¿cómo puede ahora sentirse sola?, ¿acaso no es consciente de la riqueza que le rodea?

Vio la purificación de su madre, ¡hay que ver, las cosas que llega a hacer la iglesia!; en esta misma capilla recibí mi primera comunión, dijo.

La perra pastorea con las vacas y las sabe dirigir con destreza. Princesa nos enseñó la placa en la que se advierte de la prohibición de intercambiar pareja en el baile, en la pared de lo que fue palco del campo de la fiesta en Xulián. El río Mao, dice, se bifurca y hace pequeñas islas, mirad ahí entre chopos, ¿verdad que es hermoso?. La vegetación no deja ver bien lo que antaño era visible, ¡que frondoso está todo!, ¡que cambiado!, se puede ver más abajo, nos indica, ¿lo veis?, el pajar, la casa, toda esa finca es nuestra, ahí nací yo, tomaba un atajo para ir al colegio, ¡esto está muy cambiado!

Membrillos, manzanas y moras. El sonido del agua, el olor de tu tierra, tú, tu gente, las maravillosas personas que están y que tienes en el lugar que te ha visto nacer. La procesión de ecce home en Santiago de Rubian, Antonio se pregunta si algún santo lo representan a distintas edades, pues vienen varios cristos, comenta que hay en cada sitio un mismo santo, ¿cuantos hay, entonces?, ¡esto no hay quién lo entienda!... A la procesión parecía que no acudía nadie en representación de la iglesia, pero he ahí que sí, que al final venían tres con vestimenta roja camuflados entre la gente del pueblo... Acompañaba a la comitiva una banda de gaitas, en las que todas eran gaiteiras, bueno, iba también un único chico.

A Princesa, Antonio justo al llegar le comentó que habría de buscarle mozo, y ella no habla de otra cosa... ¿no decías de encontrarme un mozo?, dijo. ¡Claro!, le contesta, ahí a tu lado tienes uno, pero hay más...

Estos dos están sordos, aquel grita así por eso. Cuentan del sordo que sabía que la Guardia Civil le haría preguntas y tenía preparadas las respuestas: Y me dirán si tengo mujer y le diré que también tres hijas y que si he descansado y diré que tras aquellas matas. ¡Ah! pero el Guardia le preguntó: ¿tú mujer es puta? y contestó y también tres hijas y, ¿te han dado por culo? y contestó tras aquellas matas... A estos les pasa parecido, no se enteran de nada y contestan lo que nada tiene que ver, no es para reírse, pero ¿qué quieres?, están simpáticos...

¡Caramba si grita ese!, nos contó que tiene pollos y gallinas con el cuello pelado y, que tiene un pollo que es un fenómeno, trae a las gallináceas locas, ¡de amor, será!. Pilar, le increpa que no, que ese pollo es cojo y que nada de nada... Este sordo es bueno, tiene unos cerdos preciosos, a mi me quiere regalar uno, ¡quieres ver que no se qué hacer!, es una bellísima persona, un pedazo de pan. Pero no sabía el cuento del gallo del gitano.

Ensaladilla de marisco, mejillones, almejas, langostinos, cordero añal, cabrito, pollo, ensalada, vino, licores, aguardiente, pasteles, roscón, queso... ¡fiesta rachada!

Aquel es el palacio de los marqueses de Villaverde de Limia. Allí vivía mi maestra. Os llevo al convento de los Salesianos. ¡Mirad que jardines!.

Los tres sentados en un banco del parque de los Conde, mirando al estanque, viendo elevarse el agua y los patos nadando. El silencio, la calma y la amistad. Más tarde la de Extremadura, dijo, ¡menudo trío hacemos!, y es verdad, los tres nos entendemos. Hay paz.

Vimos el Colegio de "Nosa Señora da Antiga" paseamos por la plaza. Observamos el río Cabe, el reflejo de las casas en el agua, la barca al fondo. Princesa nos indicó las estrechas calles a ambos lados, aquí debe ser donde estuvieron asentados los judíos, nos dijo. Efectivamente, en Monforte de Lemos hubo un importante asentamiento judío que se dedicó al comercio de sedas, paños y platería. Su cara irradiaba alegría, ¡por allí se va al Instituto donde yo estudié!...

Nos mostró el monumento al poeta de Outeiro de Rei, Manuel María:

A PALABRA é a única chave que abre a nosa soedade e pon, á luz do sol e do luar, a choira intimidade máis escura. (...)

¡Aquella niña -nuestra Princesa- fue feliz!, nosotros también.

Baldo
36. RGPI 03/2010/530



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