19 septiembre 2007

Nunca se pierde, se transforma... ¡que ilusión!...

Las Conchas van llegando una tras otra y, septiembre sigue portándose. Hoy el día podría decirse que ha estado espléndido pero el viento a última hora estuvo molestón, la gente en las terrazas se quejaba, pero en líneas generales, con el cielo despejado, el sol vigoroso, la temperatura muy agradable, las caras relajadas... podría decirse que todo bien, casi.

Me han contado que un energúmeno ha pegado una patada a una cría de gatito callejero- no tenía más que un mes-... Unos visitantes catalanes, cogieron al felino, que de tal hazaña resultó con un ojito hinchado y, lo llevaron a un veterinario... Se llevarán muy mal recuerdo del memo bravucón...

Las despedidas quitan el apetito, han quedado sin comer la ensalada, el pan, el pollo -juraría que tenía cuatro patas y cuatro alas- pero no me hagáis mucho caso pues no estaba hoy muy centrado... En ocasiones, toca estar
tristón, por más que se haga uno el fuerte y encuentre palabras para salir lo mejor posible del atolladero... Las cosas son porque son, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio, precioso este texto cantado por Serrat...

¿Qué hablas de chaparrón amiga mía?. No olvides el lago, tu fuerza y tu tesón... Nadie se ha ido, todos y yo también, estamos contigo.

En el autobús de regreso, esta tarde recordé la
ilusión. En el tratado que sobre ella escribió Marías, en alusión al futuro como ausencia, citaba un verso de Pedro Salinas en "La voz a ti debida":

¡Si me llamaras, sí,/ si me llamaras!/ Tú, que no eres mi amor,/ ¡si me llamaras!

No puede perderse la ilusión, con ella somos fuertes y seguros; porque una cosa es perder la ilusión y otra bien distinta es perder aquello que la daba. En "
La vida es sueño" decía Calderón:

Sólo a una mujer amaba;/ que fue verdad, creo yo,/ en que todo se acabó,/ y esto sólo no se acaba.

Es pues, todo una transformación... ¿no?

¡Hace treinta años!. El tiempo no pasa, corre. Aquel día 19 de septiembre de 1977, a las 0:10 horas, todo se revolucionó... Taxi, hospital, reloj en mano contando contracciones, vuelta a casa por las ropas que se quedaron con las prisas, regreso al hospital y ya está... Menuda pieza 5 kilos y 200 gramos, ¡ahí es nada!... Así estaba la madre casi tan ancha como alta... y la pieza venía hecha un cristo, un ojo hinchado, el pelo de punta, bueno hasta que tomó color aquello era de pena... con el tiempo se notó la raza, las cosas bien hechas... ¡ya se sabe!.

Aquella pieza fue una hermosa y sana niña, una bonita adolescente, pacífica, leal y formal... al mejor padre del mundo... al padre más generoso... a mi papi con cariño... de tu hija en un momento muy positivo en nuestras vidas... dedicatorias de una hija a su papá.

A la jurista que lo siente y lo vive... a mi hija... a la MUJER... ¡Feliz cumpleaños!

Me he tomado una cervecita en una terraza, muy bien acompañado, y me supo a gloria. A veces, algo tan simple puede ser especial, no quiero decir que fuera el néctar de los dioses -que por cierto no lo he probado nunca- pero, me ha sentado muy bien... Pude leer un escrito breve, con dibujo incluido, de una abuela a uno de sus nietos... entrañable y magnífico.

Estoy impaciente por hablar con las Conchas, a ver que nuevas traen de otras tierras, hay que darles un tiempo de adaptación mínimo y ¡hala!... ¿Me habrán traído algo?, ya veis, nunca se pierde, se transforma... ¡que ilusión!.

Baldo

39. RGPI 03/2010/530

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